sábado, 28 de diciembre de 2013

Miradas indiscretas



Estaban frente a frente, en la mesa de un restaurante cualquiera...
Ella le susurró bajito... moviendo los labios, para que tan solo (El) pudiera escucharla : "Una pierna traviesa, atraviesa conceptos mientras sientes mi tacón entre tus piernas..."
- Hazme el amor con la mirada.

El respondió con tono a provocación : Esto me gusta...Atrapas mi atención...

Ella abandonó el restaurante, mientras (El) terminaba la cena...(Ella) se iba antes, para ambientar la habitación.
La idea más original era la del espejo ocupando todo el raso del techo...



Aquella tarde, lo más sagrado que se podía adorar era la imagen, por lo que los demás espejos, uno flanqueando el lado de la cama más alejado de la ventana, y, el otro, colocado en la pared que colindaba con el cabecero de la cama, resultaban apropiados.
También había una única vela, alta y gruesa, cuya imagen, reflejada en todos los espejos, llegaba a ser caleidoscópica.
Como no podían tocarse se fueron desnudando el uno al otro diciéndose con la mirada lo que querían...
El descendió su  mirada por el rostro de (Ella) con delectación hasta el cuello...Los ojos tienen unas características especiales, pueden iluminarse, pueden cerrarse...Las pupilas de (El) estaban brillantes y liquidas, la cara mostraba concentración más en la mirada de (Ella),  que en el riachuelo imaginario que descendía entre sus pechos.
Como por arte de magia los pezones de (Ella) se volvieron obedientes a tal mirada...
La atmósfera se cargaba de respiraciones profundas torpemente disimuladas, algún gemido... y la mirada como agua deslizándose entre las piernas...
Los muslos se mueven nerviosos, deseando un roce visual ...la mirada queda entre sus piernas, rizando el vello púbico...que rápido intenta apartarse para mostrar el mejor de los tesoros, movimientos espasmódicos involuntarios, enseñan el fruto tan ansiado, pequeñas contracciones delatan la excitación...
El no puede ocultar el bulto prepotente que intenta romper sus pantalones, con lentitud siguiendo el ritmo de la mirada de (Ella), va liberando los botones plateados de su tejano.

 

A medida que se van abriendo la forma se adueña del espacio y una verga grande y poderosa intenta emerger entre el amasijo de tela de los calzoncillos y del jeans... por fin, el último botón se abre y un tronco se abre paso, ahora las miradas de los dos están puestas ahí.
Ella...hummm... gime despacio, casi imperceptiblemente, y (El) siente verdaderos bandazos en su verja.
Esos pasos del uno hacia el otro... permiten ver el deseo contenido.
Los pezones de ella duelen, sus aureolas esperan ser besadas con la mirada, mientras una inundación entre sus muslos provocan que todo el vello brille, gotas de excitación bajan entre sus muslos, provocando cosquilleos.
El recorrió la parte del vestido que le recorría la clavícula para detenerse en una fila de  botones.




Ella le mira a (El)... y (El) asiente con la cabeza.
Ella fue desabrochando uno a uno fijando sus ojos en (El). La mirada de (El) descendió entonces al borde inferior del vestido que ocultaba sus caderas, mientras (Ella) con un movimiento lento y seductor, se deshizo definitivamente de la prenda...sus pechos, inflamados y doloridos emergieron al exterior. 
El  entonces se detuvo, paseando su mirada con deseo a esos pezones, que antes debajo del vestido apuntaban directamente a su dirección,... luego en el hombro, para regresar a sus pechos, mientras la mirada de (Ella) le sugería la idea de desabrocharse los botones de su camisa .
El tardó muy poco tiempo en descubrir su pecho. Para ella el pecho representaba una pared, un muro que nunca había atravesado. Ni tan siquiera se había acercado para apoyar su pecho, o para escuchar el latir de su corazón.
El pensaba que por fin estaba frente a (Ella), y, aunque deseaba tocarla, no lo hizo. Ahora que podía acercarse a (Ella), resultaba que las reglas de la sesión no se lo permitían...
Ella se tumbó en la cama y (El) la siguió.






Tras un momento, (Ella) con los brazos apoyados en la nuca y en la almohada, y (El)  aunque a su modo, perfectamente estirado en el colchón, durante el que se observaron en el espejo del techo.
Ella se ladeó para encontrarse con el cuerpo de (El), igualmente ladeado hacia (Ella).
Se miraron con dulzura.
Ella acarició sus pechos suavemente sin dejar de mirarle, primero con la mano, y  después con los dedos hasta rodear el pezón una y otra vez...
Giraba y giraba en torno al pezón en sentido inverso a las agujas del reloj, y recíprocamente, la mirada de (El) giraba y giraba perdiendo poco a poco la noción de las cosas,  y recordando las sensaciones siempre presentes en la distancia con (Ella)... y ahora ahí...!
El inclinó la mirada sobre el sexo de (Ella).
Ella con la mirada, le condujo al lugar que (El) siempre había imaginado...





Con lentitud, y con movimientos seductores (Ella) movió la cadera para insinuarse. 
El también se detuvo en el. El pubis de (Ella) por fin ante su mirada. Era hermoso verla así... desnudándose...el uno al otro, recuerdos de instantes vividos en una lejanía tan cercana. Hubo un momento que deseó recorrer con la yema de sus dedos el pubis de (Ella),  pero fue consciente del peligro de deshacer el embrujo... y se detuvo .
A cambio, se imaginó un duende introducido en el bosque capilar, que tenía justo enfrente de sus ojos, y se perdió en él, mientras (Ella) escrutaba el sentido de su mirada. Hubiera deseado tocarlo, pero el duende, llegó hasta el confín del triángulo más allá del cual, la piel desnuda de el descubría la llanura.
-¿ Qué te pasa?, (Ella) preguntó con cierta dulzura irónica, consciente de la atracción que su vello le producía.
-Nada, -contestó (El)-  Estaba perdido dentro de un bosque muy hermoso...
Ella calló, pero entreabrió algo sus piernas, y entonces un olor intenso penetró por los sentidos de (El).



El aliento de su sexo se transformó entonces en un viento que le transportó hasta el momento presente. En realidad, se decía así mismo, pudiera ser una idiotez no tocar aquel cuerpo, dejarse mecer por él, abandonarse ... adentrarse.Lo deseaba, pero lo reprimía, aunque el aroma de (Ella) no hacía sino añadir un elemento de confusión en su mente.
De pronto notó su tremenda erección.
Ella había concentrado su atención en el sexo de (El), lo deseaba, lo quería, sentía la imperiosa necesidad de sentirlo dentro de su cuerpo...pero no podía.



Ella entonces, abandonando la posición ladeada de su cuerpo, se puso boca arriba. Su imagen se reflejaba perfectamente en el espejo del techo. Cuando (El) se aproximó un poco más, ella reclinó las piernas flexionándolas hacia atrás, alzando las rodillas que juntas, jugaban traviesamente a esconder lo que la mirada de (El) anhelaba...hubiera separado las rodillas con sus manos, pero no podía contravenir las normas...
Ella  calló sus adentros y cerró los ojos.... Mientras (El) deseaba que aquellas rodillas se separaran.
Ella se debatía en una lucha interior .
El instintivamente cerró también sus ojos ...pero había una fuerza que tendía a hacerle abrirlos de nuevo.
El olor del sexo de (Ella) inundó de nuevo las galerías de su mente, despertándole los sentidos y los volvió a abrir. Al hacerlo, la mirada azul de (Ella) había regresado al mundo y sus labios esbozaban una sonrisa entre tímida y traviesa.
Ella abrió sus piernas para que (El) pudiera verla.




La observó desde la base invertida del triángulo púbico, recorriéndolo de nuevo, hasta llegar a la punta. (Ella) tembló de deseo.
El se imaginó recorriendo con la boca los muslos de (Ella) hasta llegar a los pétalos para saborear su néctar,
Ella quizás movida por la intuición, se imaginó recorrida por los labios de (El) y entonces cerró de nuevo los ojos retorciéndose de la cintura a las caderas... y ladeando la cabeza insistentemente de un lado a otro. Nunca deberían haber llegado a ese momento... pero lo cierto es que allí estaban, detenidos en el instante, saboreándose con la mirada, pero reprimidos a la sensación del tacto.
Ella dio un paso más...manteniendo la cabeza ladeada descendió con sus dedos por el vientre hasta llegar al vello púbico.




Lo acarició lentamente con las yemas como si  pudiera encontrar algo perdido...y  llegó hasta el sexo... para abrirlo con los dedos. 
El pudo comprobar entonces... lo excitada que (Ella) estaba. 
Ella Abrió los ojos para mirarle el pene....hummm , como deseaba sentirlo en su boca, humedecerlo con sus labios, besarlo...sin embargo asintió, pidiéndole que siguiera. 
Él siguió... se apoyó hincado entre sus rodillas y (Ella) las cerró, colocándolas de tal forma que casi rozaban la parte lateral de su abdomen, para significar que le acogía igual a como le hubiera acogido su propio sexo. El comenzó a estimularse con la mano para alcanzar un orgasmo que deseaba sincrónico. 
Ambos, mirándose mutuamente, se penetraron hasta el fondo del pensamiento. 

Ella tomó aire hinchando su pecho, escenificando quizás un acto ritual completamente masculino que la excitó más... Uno de sus dedos, llegó al clítoris para cubrirlo, lo acarició con suavidad, para expandirlo como el universo y sus movimientos.... y sin notarlo, se hicieron sincrónicos a los de (El) y cómplices en el ritmo. 
Hubo un momento en que las rodillas de (Ella) sin darse cuenta se cerraron con mucha fuerza sobre los lados abdominales de (El) y en ese instante, (El) notó su cariño y su importancia...deseó agotarse dentro, (Ella) deseó que lo hiciera, pero ninguno rompió las normas...




Amie 

5 comentarios:

Ánima dijo...

Angustia, Amie, pensarlo así, así sentirlo, quererlo así, así sufrirlo...amar tiene tantas formas de expresarse...

Te beso...te abrazo...

tomas danberg dijo...

en este momento y final lo único que se puede es romper las reglas, besos

LORD SHADOW dijo...

CUESTA MUCHO TRABAJO NO ROMPER LAS REGLAS.
UN RELATO TREMENDAMENTE EXCITANTE.
UN BESAZO AMIE!!!

dav tor dijo...

Un relato exquisito! !!
Enhorabuena.

Miguel Eduardo dijo...

Me cautivo, tu narrativa es muy buena . Beso.