lunes, 8 de diciembre de 2014

En la penumbra del cuarto





Él está sentado en la esquina, en la penumbra del cuarto.
Quieto y silencioso.
Espía sus movimientos...los hombros, la espalda, las caderas y el balanceo de sus curvas... paisaje violento que tortura y que provoca.
Ella está de rodillas en el suelo, abierta y ofrecida, alma bohemia y sonrisa serena. Siente el calor de la mirada febril que perturba su piel anticipando un suspiro... y hace que tiemble.
Se deja llevar... perdida en la inconsciencia del momento.
Encharca los dedos con saliva caliente y desciende suavemente por los caminos de la piel.
Avanza en los relieves y en las líneas que aprendió a amar.
Cuando llega a la frontera del abismo, se desliza por los labios y conquista el calor y la humedad.

Él ve la mano y adivina el tacto.
Ve el dedo que se pierde en la carne que arde.. mientras otros bucean en la hendidura mojada.
Entonces... escucha el gemido profundo y ronco.
Ella aumenta el ritmo y la cadencia. Sabe los puntos y el destino. Conoce colores y textura. Siente la tempestad que se aproxima y le ofrece el caos sublime del orgasmo que revienta allá de todo.
Él está sentado en la esquina, en la penumbra del cuarto. Quieto y silencioso, perdido en un mundo sin dimensiones.



Es cómo intentar llenar el vacío, intuir el inicio y el fin.
Tal vez encontrar esperanza y construir un sentido en medio de la desesperación de las pieles.
Saber las palabras para describir la intimidad de cada gesto, de cada roce. 
Descubrir la indecencia en la mirada.
Diseñar colores y hacer bailar relieves en la punta de la lengua. 
Despertar las entrañas y percibir las olas de vida... 


Amie

8 comentarios:

Marrubi dijo...

Me gusta porque, entre otras cosas, siempre me encanta percibir las olas de vida.

Un beso enorme, preciosa.

Ánima dijo...

Amparado por esa penumbra, dibujando a través del lenguaje las mil formas de sentir-te en la esencia de tu escritura...

Un placer, Amie.

Emilio dijo...

Gallega de mis adentros, erotizas y desbordas multiples sentires.
Eres fuego, agua, calma, y una tremenda tempestad para aquel (llos ) que domina tu alma. Si tu le dejas, eso está claro ;).

Un beso implacable, sin tiempo a rechazos.

MaRía dijo...

El último párrafo lo resume todo.
Delicioso texto
Delicioso momento.......;-)
Un besito

Beau Brummel dijo...

Él la ellea en el claroscuro de su fantasía; luego se sueña despertando una pasión que ya creía dormida para siempre. Ella bosqueja para él curvas de suavidad cóncava con sus dedos tiznados del deseo más oscuro. Él es su luz y ella las sombras. Juntos, penumbrean fronteras de noches y albas.

Morbosa reflexión, (a)dorada BlondLady. La del espejo, digo…

Mi beso de prosa ;)

Lunna dijo...

El saborea el momento dejando que el tiempo se detenga para no interrumpir el deseo.
Precioso y sensual texto.

Quería, queríamos un año que, de verdad, fuera nuevo, un año donde vivir con las ventanas abiertas y la esperanza como felpudo de bienvenida a los pies de nuestros sueños pero las cosas no han sucedido como esperábamos. Aun así no deseo renunciar a la magia de unos instantes desde los que brindar con vosotros, desde los que buscar una luz que enhebre un deseo propio con un sueño vuestro, no deseo renunciar a que, entre todos, seamos el agua que arrastra la incertidumbre del eclipse y nos permita compartir la luz tenue de la lunna.

Felices Días.

Besos.

Lunna.


Juan de la Cruz Olariaga dijo...

Tienes la magia de dejarme mirando y pensando tus letras, siempre, absolutamente siempre, encuentro en ellas lo que la imaginación me entrega casi sin buscar.

En este bello y sensual relato, "EL" siempre es la figura central del mismo.

"EL" ahí observandolo todo para intervenir en el momento menos inoportuno u oportuno.

Cuando uno entrega su cuerpo al placer, siempre "EL" está ahí, cuando dos seres dan rienda suelta a la pasión y al deseo ... "EL" se sienta en un rincón del lugar y y espera, y sin darse cuenta interviene.

"EL" es el Amor.

Bello, te recuerdo, te pienso y te espero, aunque siempre estás.

En este regreso el beso más intenso y el abrazo más apretado.

Siempre es un placer leerte.

Juan

Odiseo de Saturnalia dijo...

En dimensiones distintas hay mucha distancia...