sábado, 6 de mayo de 2017

Entre nosotros y el mundo hay quinientos metros de gritos.





Finalmente, fuiste tú que diseñaste mapas en mis manos, 
Tristes geografías, laberintos de razones improbables,
Líneas tan cortas, que mi vida solo tuvo tiempo para presentirte.

Teníamos los ojos muy abiertos.
Quemábamos madrugadas de principio a fin,
Y los raudos relojes que te pedía que retrasaras,
conocían siempre finales felices.

Fueron noches gigantes,
mirando por el agujero de la aguja,
e imaginando que al otro lado llegaban las manos
la boca y los pechos.

Ocupamos la casa entera
y cosimos lentamente el corazón.

De tus gestos sólo guardo conjeturas, sombras,
muros y regresos.
Ni siquiera heridas o ruinas. 
Y, aun así, sin que  yo sepa el porque,
Las noches pasan lentas y me persiguen
como animales aún por nombrar.


Amie

2 comentarios:

MaRía dijo...

que jodidas son algunas noches

un besito, rubia hermosa

Sebastian Pinto dijo...

Que duros son los abismos insalvables cuando interrumpen el camino hacia el oasis, mientras los gritos y visiones del pasado anestesian los sentidos y paralizan las extremidades.......